Me gusta ver cómo aún quedan casas de madera en buen estado por la ciudad donde vivo; hay algunas que me ponen a pensar en cómo sería si viviera ahí, bajo esos pisos de cemento pulido y paredes llenas del olor de la madera y de sonidos.
Cuando voy a casa de algunos amigos, noto cuánto disfruto del sonido de la madera al quejarse por el paso del tiempo, o por el ambiente y lo que me hace sentir en esas casas antiguas, esas puertas y ventanas están llenas de historias, cuentan tantos días de luz...


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